Me gusta lo físico, lo táctil, aquello que se puede guardar en la gaveta. Pero tú y yo empezamos a amarnos separados y ese fue nuestro tácito contrato. Hasta que un 8 de mayo me pediste escribirte un párrafo sobre cómo me enamoré de ti, y así nació este artificio de servicio postal que me tuvo escribiéndote las buenas noches un 10 de mayo , una alegoría al día del estudiante un 16 de mayo , una reflexión sobre la complejidad de planificar encuentros, tan solo dos días después, un 18 de mayo . También te hablé de mi autor favorito un 22 de mayo y cerré el mes imaginando un futuro a tu lado, una noche del 30 de mayo .
Y así de pronto los meses se tiñeron de letras. Un 13 de junio estuve preparándome para recibirte de nuevo en casa, en Lima que se volvió esa casa improvisada. Pero tu compañía que siempre me esquiva me tuvo de nuevo escribiéndote un 6 de julio . Ya sabes el motivo seguramente. El mismo que un 19 de agosto me tendría derramando mi dolor ante tu larga ausencia.
Este lugar es un cementerio de tristeza porque solo te escribo cuando estás lejos. Mis alegrías las celebro por teléfono. Mis confesiones más profundas por este canal. Más letras vendrán porque la vida así lo reclama, y solo espero que estas lleguen a tu corazón y no solo a tus ojos.
Daniel